Portomarín, la villa que subió la cuesta
Portomarín se explica desde el Miño: una villa trasladada por el embalse, con arquitecturas reconstruidas, memoria sumergida y el Camino Francés atravesando su nueva geografía.
Portomarín aparece primero como una anomalía del agua. El Miño se ensancha en el embalse de Belesar y, por encima de él, la villa ocupa una posición que parece deliberadamente separada de la orilla. Lo está. El núcleo actual fue levantado en altura cuando el antiguo Portomarín quedó afectado por la construcción del embalse, y todavía hoy la disposición del lugar conserva algo de aquella decisión: el paisaje no fue simplemente heredado, fue rehecho. 1,2
La llegada desde Paradela por el Camino Francés conduce directamente hacia esa historia. El itinerario desciende hasta el Miño, cruza el embalse y entra en la villa por una escalinata que lleva al centro, donde se agrupan San Nicolao, San Pedro, el ayuntamiento y la zona porticada. 3 La secuencia tiene algo de ceremonia urbana, aunque naciera de una necesidad práctica: salvar el agua y ganar la cota de la nueva población. Se llega caminando a una villa que, en cierto modo, también tuvo que llegar hasta aquí.
El río antes del embalse
El antiguo Portomarín estaba dividido en dos barrios, San Pedro y San Xoán, a uno y otro lado del río. 4,5 Durante siglos, cruzar el Miño fue parte de la vida cotidiana y también del tránsito jacobeo. La documentación medieval recoge el nombre de Pons Minea y vincula Portomarín con peregrinos, órdenes militares y un hospital levantado en 1126 para su asistencia. 4 El río organizaba el lugar alrededor de pasos, puentes y acogida mucho antes de que el Camino adquiriese su dimensión turística contemporánea.
Esa dependencia del cruce llegó hasta tiempos bastante recientes. Durante parte de la primera mitad del siglo XX, con el viejo puente inutilizado, personas, animales y carros atravesaron el Miño en barcazas. 6 El hospital medieval permaneció hasta 1944. 4 Eran respuestas distintas a una misma condición material: pasar el río y quedarse el tiempo suficiente para continuar.
La transformación decisiva de Portomarín llegó por otra vía. El viejo núcleo fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1946 y, pocos años después, las grandes obras hidroeléctricas obligaron a afrontar una contradicción muy propia del siglo XX: proteger una villa y, al mismo tiempo, desmontarla. 4,7 Entre 1960 y 1964 el asentamiento medieval fue sustituido por otro nuevo, levantado en altura, mientras algunas de sus arquitecturas eran trasladadas. 2
Piedras viejas en una villa nueva
San Nicolao concentra mejor que ningún otro edificio aquella operación. La iglesia, románica y fortificada, con torres y almenas, fue desmontada y reconstruida en el nuevo emplazamiento. 5,1 Su piedra pertenece a la villa vieja; su posición, a la nueva. En torno a ella se organizó un centro urbano proyectado como “villa jardín”, con viviendas y edificios sociales para los habitantes afectados por el embalse. 1 No es una copia del Portomarín desaparecido, sino una población distinta que conserva dentro de sí fragmentos materiales de la anterior.
El traslado tuvo además su propio relato público. Un estudio de la Universidade de Santiago ha señalado cómo las filmaciones y discursos oficiales de aquellos años tendieron a presentar la operación en términos de proeza técnica, mientras la pérdida material y memorial quedaba en segundo plano. 7 Ante San Nicolao, ambas cosas quedan juntas: la reconstrucción piedra a piedra habla de capacidad técnica y, a la vez, recuerda que el edificio ya no ocupa el lugar para el que fue construido.
La Praza do Camiño reúne esa convivencia algo extraña de tiempos. Allí están San Nicolao y la casa consistorial; cerca aparecen San Pedro, el Pazo de Berbetoros y el Pazo do General Paredes, entre otros elementos trasladados o reinterpretados en el nuevo trazado. 1,8 El Pazo de Berbetoros, por ejemplo, no fue trasladado íntegramente: de la construcción movida se conserva especialmente la solana. 9 La memoria urbana de Portomarín no está hecha solo de supervivencias completas, sino también de piezas y ausencias.
El conjunto histórico actual conserva esa selección. Portomarín mantiene la condición de Bien de Interés Cultural y, junto a San Nicolao y San Pedro, figuran los pazos, la escalinata y el Ponte Novo entre los elementos patrimoniales del núcleo. 10,8 La protección ya no recae sobre una trama medieval intacta, sino sobre una villa nueva que incorporó edificios, fragmentos y referencias del asentamiento anterior. La contradicción de 1946 quedó construida dentro de la población que vino después.
Lo que vuelve cuando baja el agua
El embalse conserva otra memoria, menos ordenada. Cuando baja el nivel del agua reaparecen restos del antiguo Portomarín, entre ellos partes del viejo puente, el palco de música, la fábrica de la luz y caneiros o pesqueiras. 1 Durante buena parte del año esas piezas quedan ocultas; cuando vuelven a verse, la nueva villa pierde por un momento cualquier apariencia de sustitución definitiva. Hay una población arriba y otra que todavía deja materia debajo.
Entre esas piezas sumergidas, los caneiros introducen una continuidad menos monumental. No pertenecen al repertorio de iglesias y pazos, sino al trabajo sobre el río. La documentación municipal conserva la relación histórica entre Portomarín, la anguila y esas estructuras de pesca, e incluso señala la recuperación autorizada de la técnica con obligaciones de repoblación. 11 Bajo el embalse no reaparece únicamente la escenografía de una villa perdida: también asoman rastros de usos que dependían directamente del Miño.
El Camino sale de la plaza
El Camino atraviesa hoy esa doble presencia con notable naturalidad. Entra por el puente, sube hacia el centro y continúa después hacia Gonzar, Castromaior y Hospital da Cruz. La Mancomunidade do Camiño Francés cifra en unos trece kilómetros el recorrido jacobeo dentro del municipio. 6 El itinerario cose así la villa con un espacio rural que no termina en sus calles.
En Castromaior, junto al Camino, aparece uno de los castros más relevantes de la Edad del Hierro del noroeste peninsular, con un recinto principal prolongado por otros cinco. 12 Pocos kilómetros separan una población del siglo XX reconstruida con piedras medievales de un asentamiento mucho más antiguo. El viajero sale de un núcleo trasladado y continúa junto a una ocupación anterior incluso a la villa que quedó bajo el agua.
La ruta prosigue por Gonzar y Hospital da Cruz antes de abandonar el municipio. 13 Portomarín tiene veinte parroquias, y esa línea jacobea atraviesa solo una parte de un concello bastante mayor que la villa que concentra su imagen pública. 4 Alrededor continúan aldeas, explotaciones y carreteras con otros ritmos; la N-540 y la LU-633 figuran también entre los ejes de acceso documentados al municipio. 5
Fuera del centro, esa condición rural sigue siendo visible en los datos: el IGE registra 131 empresas en agricultura y pesca y 104 explotaciones de ganado bovino en 2024. 14 En la villa, mientras tanto, los albergues y servicios responden a una circulación distinta, concentrada sobre el corredor del Camino.
Comer, dormir y seguir
El efecto jacobeo sobre los usos actuales de la villa está documentado. Turismo de Galicia registra alojamientos, restauración y albergues en Portomarín y en puntos del Camino como Gonzar y Hospital da Cruz, y la Diputación caracteriza la oferta turística local como muy vinculada a la atención al peregrino. 15,1 El propio trazado lleva al caminante desde el puente hasta el centro histórico, donde esos servicios se concentran junto a monumentos y calles que ya forman parte de la etapa. 3 Dormir o comer aquí prolonga el mismo cruce unas horas más.
El hospital medieval pertenecía a otra organización social y religiosa; los albergues, alojamientos y restaurantes actuales responden a una economía y a una movilidad contemporáneas. Entre ambos queda, sin necesidad de confundirlos, una necesidad práctica reconocible: llegar, cruzar, detenerse y continuar.
También la comida devuelve al río. El Concello identifica la augardente, la tarta de Portomarín elaborada con almendra, los vinos, las empanadas y los platos de anguila entre los productos asociados al municipio. 11 La anguila conserva una relación especialmente concreta con el Miño y con los caneiros de pesca. 11 El agua que separó los barrios, obligó a construir pasos y acabó embalsada había sido también lugar de trabajo y alimento.
El Domingo de Pascua, la Festa da Augardente e da Anguía reúne alquitaras, degustaciones, música y la actividad ceremonial de la Orde Serenísima da Alquitara. 16 En agosto, los Domingos Folclóricos ocupan de nuevo la villa con música y baile tradicional y se presentan expresamente también para peregrinos y visitantes. 16 Son ritmos temporales sobre un centro urbano cuya población estable es pequeña y envejecida: en 2025 el IGE registraba 1.296 habitantes, de los que 531 tenían 65 o más años. 14
Fuera de esas fechas, el municipio mantiene a la vez actividad agraria y ganadera y un peso notable de los servicios en el empleo y en el núcleo. 14 La Diputación señala, además, que el flujo jacobeo incrementa intensamente la población presente en la villa. 1 Durante ciertas épocas, una población pequeña recibe así una circulación humana desproporcionada respecto a su tamaño; al día siguiente, una parte considerable vuelve a ponerse en marcha hacia Gonzar y Palas de Rei. Quedan las calles, los servicios y la plaza; cambia la multitud.
Y queda el Miño. Desde la villa alta, el embalse parece haber fijado una geografía nueva, pero cada descenso del agua recuerda que no la fijó del todo. Bajo la lámina persisten trazas del asentamiento anterior, mientras por encima el Camino sigue entrando y saliendo de la población trasladada. Portomarín permanece en ambos sitios.
Referencias
- Portomarín — Servizo de Turismo — Deputación de Lugo
- Patrimonio cultural y embalses: traslados de monumentos a mediados del siglo XX en Galicia — Belén M. Castro Fernández — Universidade de Vigo
- Etapa Sarria–Portomarín — Camino de Santiago en Galicia — Xunta de Galicia
- Concello de Portomarín — Concello de Portomarín
- Portomarín — Turismo Ribeira Sacra
- Portomarín — Mancomunidade de Municipios Galegos do Camiño Francés
- Dos voces críticas ante la inminente pérdida del antiguo Portomarín — Julio Vázquez Castro — Universidade de Santiago de Compostela, Quintana
- Qué visitar en Portomarín — Turismo de Galicia — Xunta de Galicia
- Pazo de Berbetoros — Turismo de Galicia — Xunta de Galicia
- Vila de Portomarín — Turismo de Galicia — Xunta de Galicia
- Gastronomía — Concello de Portomarín
- Castros da provincia de Lugo — Castro de Castromaior — Deputación de Lugo
- Etapa Portomarín–Palas de Rei — Camino de Santiago en Galicia — Xunta de Galicia
- Información municipal — Portomarín — Instituto Galego de Estatística (IGE)
- Recursos turísticos en Portomarín — Turismo de Galicia — Xunta de Galicia
- Festas e Feiras — Concello de Portomarín