Quiroga, entre la roca y el Sil
Quiroga se recorre desde el Sil hacia la roca, la minería, la alta montaña y los cultivos que han organizado el territorio y sus formas de trabajo.
Quiroga empieza en el agua. El Sil ordena el borde meridional del municipio y recibe, dentro o junto a sus tierras, una red de ríos que parece excesiva para un territorio de poco más de tres mil habitantes: el Quiroga, el Soldón, el Lor, el Selmo y el Bibei.1 La villa ocupa ese fondo de valle, mientras alrededor se despliega un término de 317,38 kilómetros cuadrados repartido en 22 parroquias y 123 entidades de población.2,1,3 Desde el núcleo principal, casi todo parece consistir en salir: remontar un valle, seguir un cauce, ganar altura. La N-120 conserva la continuidad del corredor meridional y la estación ferroviaria de referencia, San Clodio-Quiroga, queda ya en el vecino Ribas de Sil, a aproximadamente kilómetro y medio de la villa.1 Incluso antes de empezar a recorrerlo, el municipio obliga a distinguir entre su centro y sus ramificaciones.
Campodola-Leixazós: la roca deja de ser fondo
Una de esas salidas conduce a Campodola-Leixazós, donde la geología deja de ser fondo para convertirse en objeto. El río Ferreiriño ha erosionado y encajado el terreno hasta exponer el gran plegamiento y permitir ver su estructura interna; el lugar está protegido desde 2012 como Monumento Natural, con 90 hectáreas íntegramente situadas en Quiroga.4 Todo el concello forma además parte del Geoparque Mundial de la UNESCO Montañas do Courel, reconocido internacionalmente en 2019 junto con Folgoso do Courel y Ribas de Sil.5,6 Pizarras, cuarcitas y calizas, crestas paralelas, terrazas fluviales y formas glaciares no componen aquí un decorado. Son la gramática física sobre la que después aparecen caminos, minas, aldeas y cultivos.7
La piedra tampoco ha permanecido al margen de la ocupación humana. En A Gándara Chá, en A Ermida, las actuaciones arqueológicas iniciadas en 2007 recuperaron núcleos, lascas y útiles de cuarzo y cuarcita vinculados a ocupaciones paleolíticas del corredor del Sil.8 En la misma parroquia, muchos siglos más tarde, un disco de mármol de 95 centímetros —el Crismón de Quiroga, datado en el siglo V— terminó sirviendo como mesa de altar antes de ser trasladado a Lugo en 1925.9 Dos objetos tan distintos, la lasca y el mármol labrado, bastan para recordar que el fondo del valle no fue una simple vía de paso: fue un lugar ocupado, reutilizado y vuelto a interpretar.
En O Hospital, esa continuidad adopta otra forma. San Salvador perteneció a la Encomienda de Quiroga, vinculada a la Orden de San Juan de Jerusalén, y entre 1677 y 1683 recibió desde Lima un ajuar litúrgico de oro, plata y piedras preciosas; parte de aquellas piezas acabó financiando talla, policromía y dorado de retablos del templo.10 El valle, estrecho entre relieves, aparece entonces unido a rutas mucho más largas.
Montefurado, Penafurada y los corredores del trabajo
En Montefurado esa relación entre roca y movimiento se vuelve casi literal. La minería romana llegó a alterar el curso del Sil mediante un túnel que desviaba el río para dejar en seco parte del cauce y facilitar el trabajo sobre los depósitos auríferos.11 El IGME distingue allí oro tanto en conglomerados miocenos próximos a la localidad como en placeres aluviales cuaternarios asociados al río.12 El túnel habría tenido originalmente cerca de 120 metros; la documentación estatal de 2025 calcula que se conservan unos 52, reducidos por erosión y derrumbes, y registra además una galería moderna de prospección en una cota superior.11
Penafurada, en Paradaseca, ofrece una versión menor y quizá por eso más legible de la misma inteligencia hidráulica: un pequeño túnel excavado en un espolón rocoso mantenía la cota de un canal asociado a explotaciones auríferas del bajo Soldón y del sector del Sil.13 La minería romana no aparece así como una ruina aislada, sino como una forma de leer el relieve y obligar al agua a colaborar. Siglos después, el territorio volvió a pedir caminos de trabajo. Vilarbacú explotó antimonio de manera intermitente entre 1896 y 1958, y especialistas del IGME la consideran, en determinados momentos, el yacimiento de antimonio más importante de España.14
El hierro dibujó otro corredor. Desde el entorno de Formigueiros bajaba mineral por el valle del Soldón hacia ferrerías como las de Soldón, O Mazo, Outeiro y Rugando.15 En Rugando, una antigua ferrería funciona hoy como alojamiento rural.15 El edificio conserva su posición en el valle, pero ya no recibe mineral. Recibe viajeros.
A Seara y los valles que suben hacia la montaña
A Seara cambia la escala. El relieve asciende hacia un sector donde la investigación geomorfológica ha reconstruido un glaciar pleistoceno que arrancaba alrededor de los 1.641 metros y desarrollaba tres lenguas convergentes; habría alcanzado unos 4,8 kilómetros de longitud y hasta 130 metros de espesor máximo.7 Sobre la aldea se conservan complejos morrénicos y, en la cabecera, varios arcos ligados a antiguas fases del hielo; los inferiores contribuyen al cierre de la cubeta donde se forma la lagoa da Lucenza.7 Después de túneles y ferrerías, el agua vuelve a mandar, pero ya no como corriente desviada para trabajar: permanece en las formas que dejó el hielo.
El Selmo atraviesa el sector de A Seara y Vieiros antes de continuar hacia León; el Soldón recorre 23 kilómetros íntegramente dentro de Quiroga y el río Quiroga otros 24 antes de bajar hacia el gran valle.1 Esa disposición ayuda a entender por qué el municipio no funciona como una única franja habitada. Hay alta montaña, valles laterales y un fondo meridional más accesible, y el alojamiento actual se reparte también entre esas geografías: villa, corredor de la N-120, aldeas rurales y A Seara, con formatos que van del albergue y el hostal a casas rurales y refugio de montaña.16
Buena parte de esos relieves entra hoy en figuras de protección. Quiroga tiene 11.687,95 hectáreas incluidas en Rede Natura 2000, el 36,83 % de su superficie municipal, y desde 2021 forma parte también de la Reserva de la Biosfera Ribeira Sacra e Serras do Oribio e Courel.17,18 Las figuras abarcan laderas, cabeceras, ríos y bosques ya atravesados por aldeas y antiguos corredores de trabajo.
Viñedo, olivar y el regreso a la villa
Cuando el recorrido vuelve hacia el valle, cambia el material del trabajo. La DOP Ribeira Sacra incluye quince parroquias de Quiroga dentro de la subzona Quiroga-Bibei, desde Quintá de Lor y Nocedo hasta Bendilló, Montefurado, A Enciñeira o Augas Mestas.19 El Museo Etnográfico reúne entre las producciones tradicionales del municipio el vino, la castaña, el aceite y la miel, junto con oficios ligados a la piedra, el hierro, la madera y las fibras textiles.20 Tras la roca extraída llegan los cultivos, allí donde suelo, pendiente y asentamiento lo permiten.
El aceite es la pieza más singular de ese repertorio agrícola. El valle mantiene cultivo y elaboración tradicional de oliva, una rareza relativa en Galicia, y la Mostra do Aceite está vinculada a Bendilló y a un molino tradicional.21 El vino, por su parte, ocupa quince parroquias de la subzona Quiroga-Bibei.19 En Bendilló, la fiesta anual del aceite convierte temporalmente esa producción en acontecimiento público sin separarla del lugar donde se mantiene.
El regreso al fondo de valle devuelve también la densidad de servicios. La restauración se concentra principalmente en la villa, con presencia en O Hospital, Quintá de Lor, Rugando y Vilar de Lor.22 Fuera del eje del Sil, los establecimientos se dispersan con la misma rapidez con la que lo hacen las aldeas y los valles; el núcleo principal conserva así su función de centro.
La población ha seguido otra dirección. Quiroga tenía 9.566 habitantes en 1920, 5.150 en 1991, 4.169 en 2001, 3.582 en 2011 y 3.035 en 2025.23,2 En un territorio de 22 parroquias y 123 entidades, esa contracción prolongada deja más expuestas las distancias y vuelve más visibles los usos que permanecen: viñedo y olivar, alojamientos que reutilizan edificios antiguos, servicios concentrados en la villa y actividad vinculada al patrimonio y a la montaña.
Al regresar al fondo del valle, el Sil vuelve a ocupar el primer plano. En Montefurado atraviesa todavía la montaña perforada para buscar oro; más arriba, sus afluentes se separan hacia el Soldón, el Quiroga y las cabeceras donde el terreno vuelve a ganar altura.1,11 La N-120 continúa junto al río y la villa queda en ese corredor meridional, con la montaña abriéndose alrededor. El agua sigue.
Referencias
- Concello de Quiroga, “Situación y descripción geográfica de Quiroga”
- IGE, “Fichas municipales: Quiroga” — Instituto Galego de Estatística (IGE)
- Arquivos de Galicia, “Arquivo municipal de QUIROGA”
- Xunta de Galicia, Decreto 120/2012
- Courel Mountains, “Territorios”
- UNESCO, “Courel Mountains UNESCO Global Geopark”
- Pérez-Alberti, A.; Gómez-Pazo, A. (2023), “Geomorphology of the Courel Mountains Unesco Global Geopark (Galicia, NW Iberian Peninsula)”
- Museos Quiroga, “Sala 4 – Primeras ocupaciones humanas en Galicia / A Gándara Chá”
- Deputación de Lugo, “Crismón de Quiroga: testigo del primer cristianismo en Galicia”
- Gómez Darriba, J. (2024), “Entre Perú y Galicia: el tesoro de la Encomienda de Quiroga y el mobiliario barroco de la iglesia de San Salvador do Hospital”
- BOE-A-2025-10872
- IGME, IELIG CI019, “Yacimientos de oro de Montefurado”
- Concello de Quiroga, “Área minera romana de Penafurada”
- Timón Sánchez, S.; Martínez Orío, R. (2018), “Aspectos geológicos, metalogenéticos y elementos de valor del patrimonio minero de Vilarbacú (Lugo)”
- Concello de Quiroga, “PR-G 191 A Seara-Rugando / Camiño do Ferradal”
- Concello de Quiroga, “Alojamientos en el Ayuntamiento de Quiroga”
- Xunta de Galicia, DOG 65 de 03-04-2024
- UNESCO MAB, “Ribeira Sacra E Serras Do Oribio E Courel”
- Xunta de Galicia, Resolución de 7 de febrero de 2025
- Museos Quiroga, “Museo Etnográfico del Ayuntamiento de Quiroga”
- Turismo de Galicia, “Mostra do Aceite de Quiroga”
- Concello de Quiroga, “Restaurantes en el Ayuntamiento de Quiroga”
- INEbase, “Alteraciones de los municipios en los Censos de Población desde 1842: Quiroga (27050)”