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Camino Inglés: la ruta corta que sí da derecho a la Compostela

Es la ruta más corta que supera por sí sola los cien kilómetros exigidos para la Compostela, discurre entera por la provincia de A Coruña y pasa por Pontedeume y Betanzos. Etapas, distancias oficiales, dificultad real y la excepción que permite obtener el documento saliendo de A Coruña.

Señal indicativa del Camino de Santiago

De los caminos que cumplen el mínimo de cien kilómetros, este es el más corto y el que menos gente lleva. Discurre entero por la provincia de A Coruña, se hace en cinco jornadas y pasa por Pontedeume y Betanzos, que son dos de las villas medievales mejor conservadas de Galicia.

Tiene además una particularidad que conviene entender antes de reservar nada: dos puntos de partida, y solo uno de ellos sirve por sí solo para obtener el documento.

Ferrol o A Coruña

Según la web oficial del Camino de Santiago en Galicia, el itinerario desde Ferrol mide 112,5 kilómetros y el que sale de A Coruña, 73. Ambos confluyen a mitad de recorrido, en Hospital de Bruma, y comparten los últimos cuarenta kilómetros hasta Santiago.

Una advertencia sobre esas cifras. Las distancias que publican las distintas guías no coinciden: para el ramal de Ferrol se manejan valores que van de 110 a 122 kilómetros, según cómo se midan los tramos urbanos y qué variantes se incluyan. La cifra oficial es la primera; el resto son estimaciones de portales diversos. En lo que todas coinciden es en que Ferrol supera holgadamente los cien kilómetros y A Coruña no llega.

Por eso el ramal de Ferrol es el más transitado y el mejor señalizado, y el que elige casi todo el que busca la Compostela.

La excepción de A Coruña

Existe una vía reconocida para obtener el documento saliendo de A Coruña, y es el llamado Camino Celta: acreditar al menos veinticinco kilómetros recorridos en una ruta jacobea certificada del país de origen —en Irlanda, Reino Unido u otras rutas reconocidas— y completar después el trayecto desde A Coruña. Sumados, alcanzan los cien. Hay que presentar la acreditación del tramo extranjero junto con la credencial usada en Galicia.

Algunos operadores mencionan además otros supuestos, como el de los residentes en el municipio de A Coruña. No he encontrado esa condición recogida en fuente oficial, así que quien piense acogerse a ella hará bien en confirmarlo directamente con la Oficina del Peregrino antes de organizar el viaje.

Por qué existe este camino

El nombre no es decorativo. Entre los siglos XII y XV, los peregrinos del norte de Europa —ingleses, irlandeses, escoceses, escandinavos, flamencos— evitaban la travesía terrestre por Francia y llegaban por mar a los puertos gallegos. Desde allí caminaban lo que quedaba.

Hay constancia de un peregrino islandés que siguió esta vía en 1154, y de un grupo que zarpó de Dartmouth en 1147. Durante la Guerra de los Cien Años, con Francia cerrada para los súbditos ingleses, la ruta marítima se consolidó y llegó a salir gente de más de treinta puertos británicos.

Esa actividad dejó huella en el terreno: hubo hospitales de peregrinos con financiación inglesa en Neda, Miño, Pontedeume, Betanzos, Paderne, Bruma, San Paio y Sigüeiro. El topónimo Hospital de Bruma, donde confluyen los dos ramales, viene precisamente de uno de ellos.

Y tiene fecha de defunción. La ruptura de Enrique VIII con Roma cortó de raíz la peregrinación inglesa y el camino quedó en desuso durante siglos. Lo que se recorre hoy es una recuperación reciente.

Las etapas

El reparto habitual desde Ferrol son cinco jornadas, aunque muchos peregrinos las convierten en seis partiendo la primera.

  • Ferrol – Pontedeume, unos 29 km. Es la más larga y arranca con salida urbana e industrial. Se puede cortar en Neda, a unos 15 km, que es lo que hace bastante gente.
  • Pontedeume – Betanzos, unos 22 km. Admite corte en Miño.
  • Betanzos – Hospital de Bruma, unos 26 km. La más exigente del recorrido, por los repechos y por la menor continuidad de servicios. Se puede partir en Presedo.
  • Hospital de Bruma – Sigüeiro, unos 24 km. Admite corte en Ordes.
  • Sigüeiro – Santiago, unos 17 km.

Desde A Coruña son tres jornadas, y el problema está en la primera: hasta Bruma hay unos 33,7 kilómetros de tirón, con un corte natural en Sergude en torno al kilómetro 19,7.

Estas distancias son las que publican las guías de referencia y varían ligeramente entre ellas. Conviene contrastarlas con la etapa concreta antes de salir, sobre todo si se va justo de forma física.

Dificultad y firme

No es una ruta dura. Los desniveles son moderados y asumibles con una preparación normal, aunque tampoco es llana como el Portugués: la subida hacia Hospital de Bruma es continua y se nota.

Sobre el firme hay que decir una cosa. Varios peregrinos han señalado que modificaciones recientes del trazado han aumentado la proporción de asfalto respecto al camino antiguo, que en algunos tramos sigue siendo transitable. Es información de quienes lo han caminado, no dato oficial, y merece comprobarse sobre el terreno o en aplicaciones que muestren ambas variantes.

La señalización con flechas amarillas y mojones se describe como suficiente, con la salvedad habitual de las salidas urbanas de las dos ciudades de partida, donde es más fácil despistarse.

Qué se ve por el camino

Ferrol aporta el arranque naval, con los castillos de San Felipe y A Palma custodiando la entrada de la ría, uno a cada lado.

Pontedeume conserva el puente medieval sobre el Eume y el conjunto urbano de los Andrade, y queda a las puertas de las Fragas do Eume.

Betanzos es probablemente lo mejor del recorrido: casco histórico gótico completo, iglesias de los siglos XIV y XV y el parque de O Pasatempo.

Hospital de Bruma no es un pueblo sino un enclave, y su interés es exactamente el que indica su nombre: allí hubo un hospital de peregrinos medieval y allí se juntan las dos rutas.

Quien salga de A Coruña empieza con la Torre de Hércules, faro romano en funcionamiento y Patrimonio de la Humanidad, antes de girar hacia el interior por Cambre y Carral.

Cómo organizarlo

Los dos puntos de partida están bien comunicados, lo que en otras rutas no ocurre: A Coruña y Santiago tienen aeropuerto, y hay tren y autobús entre las tres ciudades.

La credencial se consigue en asociaciones jacobeas, parroquias y albergues; en la catedral de Ferrol se vendía por un par de euros, aunque conviene no dar por fijo ese precio. Y recuerda el requisito que más problemas causa: en un camino de esta longitud, los dos sellos diarios son obligatorios desde el primer día, porque todo el recorrido entra dentro de los últimos cien kilómetros.

Sobre alojamiento, la red de albergues públicos está disponible en la web oficial de la Xunta en un documento actualizable. Los establecimientos privados abren y cierran con cierta frecuencia, así que cualquier lista concreta caduca: conviene comprobarlo en la fecha del viaje.

Y una recomendación de temporada. En Semana Santa la afluencia se dispara y los albergues se llenan; el resto del año, este camino sigue siendo de los pocos donde uno puede pasar horas sin cruzarse con nadie. Quien busque eso, que evite las fechas señaladas.

Merece la pena saber también lo que no ofrece. Al ser corto, cuesta que se forme el grupo de peregrinos que caracteriza a las rutas largas: hay quien lo agradece y quien lo echa de menos. Y quien llega desde Monte do Gozo por aquí lo hace con cinco días de camino a la espalda, no con treinta. La sensación de llegada, según cuenta bastante gente, no es la misma.

Referencias