Pontedeume, más allá del puente
Pontedeume se organiza entre el Eume, el puente, el casco histórico y la subida hacia Breamo, con el Camino Inglés, los Andrade y las Fragas do Eume dentro de un mismo territorio de paso.
Pontedeume comienza, casi inevitablemente, en el agua. La villa ocupa el tramo final del estuario del Eume, allí donde el río entra en la ría de Ares, y desde la ribera el caserío asciende por la ladera meridional del monte Breamo.1 La disposición parece sencilla —puente, borde de agua, calles, pendiente— hasta que se advierte que cada una de esas piezas ha cambiado de función varias veces y, sin embargo, continúa ocupando casi el mismo sitio. El puente sigue siendo entrada; la ría marca el frente; Breamo cierra el horizonte interior. Entre los tres, Pontedeume ha tenido siglos para acostumbrarse al paso.
El puente y la entrada
El puente actual, con sus quince arcos, fue construido entre 1863 y 1870 y reformado entre 1884 y 1888.2,3 Es una obra decimonónica en un lugar cuya memoria es bastante más antigua. En las últimas décadas del siglo XIV, Fernán Pérez de Andrade promovió aquí un gran puente gótico, de unos 850 metros, con torres, capilla y un hospital destinado también a peregrinos.2,3 Durante siglos, cruzar el Eume significó hacerlo por una infraestructura que comunicaba, defendía, asistía y representaba poder. El Camino Inglés entra hoy en Pontedeume por este mismo paso y continúa hacia el casco histórico.4 La entrada conserva de manera muy literal aquella antigua costumbre de recibir a quien llega.
Al otro lado del puente, el frente de la ría cuenta otra historia de movimiento, esta vez no de personas sino de la propia línea de costa. El muelle fue ampliándose desde 1863; durante el siglo XX se desecaron marismas en As Gabarras y sobre esos terrenos aparecieron un tramo de la avenida Ricardo Sánchez, el parque Alcalde Sarmiento y, más tarde, el paseo marítimo inaugurado en 1996.5 El borde actual es, en buena parte, una construcción sucesiva.
También el puerto arrastra una continuidad larga: hay actividad portuaria documentada desde los primeros tiempos de la villa y constancia de un muelle desde comienzos del siglo XVII; por él entraron mercancías y embarcaciones inglesas, algunas vinculadas al transporte de peregrinos.4 En los antiguos almacenes de Rajoy, levantados en 1763, funciona hoy el albergue público, con veinte camas.4 Hoteles, hostales, pensiones y apartamentos completan la oferta de estancia en la villa.6 El viejo almacén junto al agua ha acabado recibiendo, por una noche, a quienes continúan camino.
Desde ese frente bajo, la villa se aprieta. Pontedeume fue fundada por Alfonso X en 1270 con mercado mensual, libertad de pesca y el fuero de Benavente.5 El núcleo medieval se organizó alrededor del Camino Real en catorce manzanas, con plaza, iglesia y recinto amurallado; quedan restos de aquella muralla junto al atrio de Santiago.5,2 Las calles estrechas y porticadas del casco histórico conservan esa condición de paso y abrigo, mientras las plazas abiertas después introducen huecos que la ciudad medieval no había previsto.5,2,7 El trazado actual del Camino Inglés aprovecha precisamente esa vieja dirección: cruza las calles empedradas y con soportales, sigue el antiguo Camino Real junto a la iglesia de Santiago y sale después por San Roque hacia Breamo.4 El peregrino contemporáneo atraviesa, por tanto, una calle que ya era eje urbano mucho antes de la señalización actual del Camino.
Santiago concentra esa superposición con especial economía. La iglesia conserva un Santiago sedente de granito policromado de finales del siglo XIV, una capilla mayor y una antigua sacristía promovidas por Fernando de Andrade en el primer tercio del XVI, y un retablo renacentista iniciado en 1530; buena parte del resto del templo fue reconstruida entre 1756 y 1763 bajo el patrocinio de Bartolomé Rajoy y Losada.2,8 El edificio ha cambiado sin dejar de ser referencia en la misma calle. Muy cerca, los restos de la muralla recuerdan que el Camino Real no cruzaba una villa abierta como la actual, sino un recinto que administraba sus entradas. Hoy la marcha jacobea continúa cuesta arriba, mientras la hospitalidad histórica conserva dos apoyos muy concretos: el puente y el antiguo hospital del Espíritu Santo.3,4
Piedra, poder y calles abiertas
El poder de los Andrade dejó señales más aparatosas. En 1371, Enrique de Trastámara concedió a Fernán Pérez de Andrade el señorío de Pontedeume; bajo ese dominio se documentan actuaciones en el puente, el hospital y la capilla, las defensas, el castillo de Nogueirosa y el palacio de la villa.5,2 Del palacio queda sobre todo el Torreón de los Andrade, una pieza de unos dieciocho metros de altura que sobrevivió a la desaparición del conjunto.2 El municipio adquirió el palacio en 1905; una parte fue demolida en 1911 para abrir la carretera de la estación y el resto desapareció en 1936, con la consiguiente ampliación de la plaza del Conde.2 El señorío perdió su residencia y la villa ganó espacio público: el poder se retiró, la piedra principal quedó en pie y la circulación ocupó lo demás.
El siglo XIX y el comienzo del XX terminaron de aflojar la vieja forma cerrada. La desamortización afectó al convento agustino, la avenida Rajoy se abrió en 1867, llegaron nuevas carreteras y en 1911 la avenida Lombardero acompañó la apertura de la comunicación hacia la estación.5 El cambio alteró la manera de entrar, salir y atravesar Pontedeume, igual que la sustitución del viejo puente había cambiado el paso sobre el Eume.
Hoy la villa mantiene acceso por carretera, autobús y ferrocarril; la estación de autobuses se sitúa en la avenida da Coruña y la ferroviaria en la avenida de Ferrol.9,1 Los nombres de esas avenidas son bastante elocuentes: la villa medieval, organizada alrededor de un Camino Real y de puertas, terminó extendiendo sus conexiones hacia una red de comunicaciones que ya no necesitaba murallas. El casco conservó estrechez, soportales y piezas señoriales, mientras sus bordes aprendían a servir al tráfico moderno.
Plazas que siguen en uso
La plaza del Conde reunió otras funciones. Allí se construyó entre 1952 y 1960 una plaza de mercado, continuando de otro modo una actividad que ya figuraba entre los privilegios fundacionales de 1270; el Feirón mantiene hoy esa presencia periódica del intercambio.5,2 A poca distancia, la plaza del Pan conserva un nombre aún más explícito: el edificio municipal que la delimita estuvo vinculado al almacenamiento de grano desde 1713, el espacio aparece asociado a la plaza del Pan desde 1850 y fue transformado en plaza pública en 1940.2
En septiembre, las Festas das Peras ocupan de otra manera las calles y plazas; Breamo conserva también sus romerías.10 Son usos periódicos de espacios que el resto del año sirven a otras rutinas. En una villa fundada con mercado mensual y acostumbrada a recibir viajeros, la calle parece conservar cierta facilidad para cambiar de oficio durante unas horas.
La carta fundacional había reunido mercado y libertad de pesca; la cocina local sigue apoyándose en pescados, mariscos y productos de huerta, junto a costrada, melindres, almendrados, proia y torta de Pontedeume.5,11 La costrada, hecha con capas de masa y rellenos de carne, pescado o marisco, pertenece a ese repertorio sin necesidad de vestirla con una genealogía legendaria.12 El albergue del muelle conserva una función jacobea precisa; la hostelería y el alojamiento de la villa forman un ámbito más amplio, que no necesita quedar explicado por una sola ruta.4,6
La antigua Cátedra de Latinidad ofrece otra continuidad. Ocupó un inmueble donado en 1580 por Juan Beltrán de Anido y funcionó como tal hasta 1851; hoy alberga la Biblioteca Pública Municipal Poeta Ramiro Fonte.2 El edificio fue reconstruido después de un incendio en 1607 y volvió a modificarse en 1707 y 1822.2 Ramiro Fonte, nacido en Pontedeume en 1957, dedicó a su espacio natal la Trilogía da Infancia y acabó dando nombre a la biblioteca.13,2 La antigua escuela de latín y el escritor contemporáneo comparten así una casa que ya había aprendido a sobrevivir cambiando.
De Breamo al interior
La subida hacia Breamo altera la proporción de la villa. El Camino Inglés abandona el núcleo por San Roque y asciende por el monte antes de continuar hacia Miño.4 En la cima, a unos tres kilómetros de la villa, la ermita de San Miguel de Breamo conserva una iglesia románica del siglo XII, de planta de cruz latina y tres ábsides semicirculares.8 Breamo estaba allí antes del trazado urbano moderno y sigue formando parte de la manera en que Pontedeume se ordena entre ribera y altura. Las romerías añaden un uso periódico a ese lugar religioso.10 Abajo queda el puente; arriba, una iglesia anterior incluso a la fundación de la villa. Entre ambos puntos, el Camino actual aprovecha una geografía que nunca fue exclusivamente jacobea.
Más hacia el interior, el Eume vuelve a mandar. El parque natural de las Fragas do Eume, declarado en 1997, ocupa 9.125 hectáreas repartidas entre cinco municipios y conserva bosques atlánticos caducifolios articulados por el río.14,15 Pontedeume funciona como una de sus entradas occidentales: en Andarúbel, parroquia de Ombre, se encuentra el Centro de Interpretación de Caaveiro y desde allí parte la carretera de acceso hacia Caaveiro.14 El mismo río que llega al puente comprimido entre orillas urbanas viene de un paisaje de cañón y laderas forestales antes de abrirse al estuario.14,15 A la villa le basta con estar al final de ese recorrido del agua.
En otra altura del municipio, Pena Leboreira, en Nogueirosa, conserva el castillo levantado en el siglo XIV, cuyo recinto irregular se adapta al afloramiento rocoso y fue concebido como atalaya y defensa.2 Desde la villa, el Torreón recuerda el palacio desaparecido; en el interior, el castillo conserva el otro extremo de aquel poder señorial, menos urbano y más defensivo. Puente, palacio y fortaleza formaban parte de una misma capacidad de controlar pasos y posiciones, aunque hoy cada pieza haya quedado absorbida por usos y paisajes distintos.5,2 La piedra ha resultado más persistente que el régimen que la levantó.
Desde el puente actual, Pontedeume vuelve a comprimirse en pocas formas: los quince arcos del siglo XIX, el frente de ría ganado en parte al agua, las calles que toman el antiguo Camino Real y la pendiente que sube hacia Breamo.2,3,5,4 Por debajo sigue pasando el Eume; sobre el tablero siguen entrando vecinos, viajeros y peregrinos. Han desaparecido las torres, la capilla y el hospital que acompañaron al puente medieval, y el paso continúa exactamente donde más falta hace.
Referencias
- Concello de Pontedeume — Camino Inglés
- Patrimonio — Concello de Pontedeume
- Ponte do Eume — Turismo de Galicia
- Camino de Santiago y Puerto Jacobeo — Concello de Pontedeume
- Historia — Concello de Pontedeume
- Hoteles y hostales Pontedeume — Pontedeume Turismo
- Turismo en Pontedeume. Qué ver. Información turística — Turespaña / Spain.info
- Visitas Virtuales — Concello de Pontedeume
- Pontedeume Turismo — portal turístico local
- Fiestas y tradiciones — Concello de Pontedeume
- Guías turísticas — Concello de Pontedeume
- Gastronomía eumesa — Pontedeume Turismo
- Ramiro Fonte — Álbum de Galicia — Consello da Cultura Galega
- Fragas do Eume — Patrimonio Natural de Galicia / Xunta de Galicia
- Fragas del Eume — Concello de Pontedeume