Vilagarcía de Arousa: la villa que hicieron el puerto, el tren y la ría
Vilagarcía de Arousa se explica por sus funciones superpuestas: el puerto comercial que relevó al de Carril, la primera línea ferroviaria de Galicia, los parques de cultivo del intermareal y la isla de Cortegada, donada para un palacio que nunca se construyó y hoy integrada en el Parque Nacional.
Con la marea baja, el fondo de la ría frente a Carril aparece cuadriculado. Varas clavadas en la arena y alineaciones de piedra marcan los límites de los parques de cultivo de almeja, parcela a parcela, como un catastro tendido sobre el limo. Unos kilómetros al sur, en el muelle de Ferrazo, se apilan contenedores. Entre un punto y otro caben pocos minutos de coche y dos maneras distintas de usar la misma agua, las dos activas, las dos con horario propio. Vilagarcía de Arousa se entiende mejor desde esa franja de contacto que desde su casco urbano.
El concello ocupa el fondo de la ría de Arousa, en la comarca de O Salnés, allí donde el río Ulla deja de ser río. Esa posición, al abrigo del Atlántico abierto y con la corriente fluvial aportando sedimento, explica buena parte de lo que ocurrió después: el calado que se pierde, los arenales que se ganan, los bancos marisqueros que se forman y los muelles que van cambiando de sitio para seguir teniendo fondo bajo la quilla.
Tres concellos, un municipio
La villa actual es una suma administrativa reciente. Según la Enciclopedia Galega Universal, en 1835 se formaron los ayuntamientos de Carril, Vilagarcía y Vilaxoán, y una real orden de 1912 dispuso su fusión, que se materializó en 1913. Antes de eso, las parroquias que hoy componen el municipio habían pertenecido a jurisdicciones distintas: Carril al señorío del arzobispo de Santiago; Vilagarcía y Rubiáns, a casas nobiliarias; Sobrán, al conde de Maceda.
Aquella fusión no borró las diferencias. Carril conserva su trazado de villa portuaria con la estación a pocos metros del agua, Vilaxoán mantiene un núcleo marinero con vida propia en la parroquia de Sobrán de Afora, y Vilagarcía concentra los servicios, la administración y el puerto comercial. Quien atraviesa el municipio por la carretera de la costa pasa por los tres en pocos minutos sin que nada advierta del cambio, salvo la escala de las cosas.
Del muelle de Carril a la terminal de Ferrazo
La Autoridad Portuaria de Vilagarcía sitúa el origen histórico de su puerto en Carril, en la primera mitad del siglo XIX: era punto de arribada de líneas nacionales con mercancía general y de buques internacionales con madera y ganado, en estrecha relación con Santiago de Compostela. La colmatación sedimentaria de la ría fue desplazando la actividad hacia Vilagarcía, que en 1814 había obtenido autorización para comerciar con América y Europa.
Las fechas del relevo están documentadas. El puerto de Vilagarcía recibió la declaración oficial de interés general en 1888; el muelle de Hierro se terminó en 1890; en 1893 la villa construía su primer embarcadero; y en 1903 se completaba el muelle del Ramal, de iniciativa privada. En 1911 se aprobó una primera configuración integral, con dique de abrigo, muelle transversal, muelle de costa y rampa varadero. La estructura original del Ramal, de hierro y madera, fue sustituida por otra de fábrica recibida en 1954, y el actual muelle de Pasajeros, que reemplazó al de Hierro, no se terminó hasta 1968.
La última capa es de ayer. A mediados de los años noventa comenzó una nueva fase con los muelles de Ferrazo y Comboa, buscando más calado y más línea de atraque; la ampliación de Ferrazo, donde hoy está la terminal de contenedores, se inauguró en 2008, y la del muelle Comercial, en 2012, junto con el puesto de inspección fronteriza. El efecto sobre la ciudad es el que se ve al pasear: la propia Autoridad Portuaria describe la separación entre un puerto comercial e industrial al sur y un puerto ciudadano en la fachada urbana, con los espacios liberados entre O Cavadelo y O Ramal orientados a usos de relación entre puerto y ciudad.
El tren que quería hacer de Santiago un puerto de mar
El nombre del muelle del Ramal no es decorativo: hasta allí llegaba el ramal del ferrocarril. Y ese ferrocarril es el segundo elemento que ordena la villa. El 15 de septiembre de 1873 entró en servicio la línea entre la estación de Cornes, entonces en el municipio de Conxo, y la de Carril, entonces municipio independiente: 42 kilómetros que fueron, según la documentación disponible sobre el trazado y la prensa compostelana, la primera línea férrea construida y explotada en Galicia, veinticinco años después de la primera de la península.
La iniciativa partió del Ayuntamiento de Santiago y de la Sociedad Económica de Amigos del País, con un objetivo explícito: dar a una ciudad de interior una salida al mar. Carril fue esa salida. El tren sustituyó a las diligencias y acortó a poco más de una hora un trayecto que antes ocupaba la mañana entera.
Las consecuencias se repartieron de forma desigual. El ferrocarril y las casas consignatarias impulsaron primero el puerto de Carril y más tarde, como reconoce la propia Autoridad Portuaria, motivaron su relevo por el de Vilagarcía. A cambio, la línea trajo veraneantes compostelanos a una orilla que hasta entonces vivía del tráfico y del marisco; el arenal principal del municipio se llama praia de Compostela, y la explicación que se repite localmente vincula ese nombre con aquellos viajeros llegados en tren. La vía sigue ahí, entre las casas de Carril y el agua, cumpliendo ahora una función de cercanías.
Los parques de cultivo y el trabajo de la marea
La cuadrícula de varas del principio tiene explicación técnica. El Parque Nacional describe el interior de la ría, en la desembocadura del Ulla, como una zona resguardada de la fuerza del mar y del viento atlántico, con fondos recubiertos de arena aprovechados desde antiguo para el cultivo de almeja y otros bivalvos. La misma protección que hace de esta ensenada un lugar poco espectacular desde el mar es la que permite que el marisco crezca.
Esa actividad tiene organización propia y muy visible. La documentación reunida por los parquistas de Carril sitúa a mediados del siglo XIX la explotación de viveros de ostra vendidos en Santiago y Padrón, y en los años veinte del siglo pasado el paso al cultivo de almeja en viveros marcados con piedras y palos que se heredaban entre familias. Aquellas marcas siguen siendo las que se ven hoy en la bajamar. La agrupación de parquistas recoge un anuncio de la Dirección Xeral de Pesca de 2019 por el que se hicieron públicas más de mil concesiones de parques de cultivo de moluscos en Carril, una cifra que da idea del grado de parcelación del intermareal. Al marisqueo en los parques se suma el de a pie y el de a flote sobre los bancos libres de la ría. El producto tiene además su cita anual: la Festa da Ameixa de Carril.
Vilaxoán aporta otra función al mismo frente marítimo. Fue ayuntamiento propio hasta 1913 y la prensa arousana recuerda su marcado carácter conservero en las primeras décadas del siglo XX, cuando Carril era puerto de salida hacia América y Vilagarcía empezaba a despuntar. Hoy mantiene puerto pesquero y una identidad de barrio que sus vecinos no confunden con la de la villa administrativa.
Cortegada, enfrente
A unos doscientos metros de la orilla de Carril está la isla de Cortegada, la mayor de un archipiélago de 191 hectáreas, de las cuales 43,8 son terrestres. Pertenece al concello de Vilagarcía y forma parte del Parque Nacional marítimo-terrestre das Illas Atlánticas de Galicia, dentro del cual constituye el caso atípico: una isla de estuario, llana, resguardada, frente a las islas exteriores expuestas al océano. En su interior crece una formación boscosa húmeda de laureles y otras especies autóctonas que rodea una aldea abandonada y su ermita; en el islote de Malveira Grande, zona de reserva, se conserva uno de los escasos robledales insulares de melojo de la costa atlántica.
La historia que publica el propio parque encadena usos muy distintos sobre esas mismas hectáreas. En el siglo IX, Alfonso II donó el territorio a la Iglesia de Santiago; la ruta del Ulla hacia Compostela, la misma que evoca la Romería Vikinga de Catoira algo más arriba del estuario, atrajo también las incursiones normandas. Desde 1526 la isla estuvo aforada por la Iglesia y en ella se levantó un hospital lazareto para peregrinos. El poblado se situó junto al muelle, con la ermita y el hospital al lado, y sus habitantes cultivaban patata y maíz y criaban ganado.
El episodio más conocido es también el más mal contado. El 19 de agosto de 1907 se firmó el acto de donación de la isla a Alfonso XIII, promovido por los ayuntamientos de Vilagarcía y Carril para atraer una residencia real de verano que reactivase la economía de la ría. En la isla vivían entonces diecisiete familias, unas setenta y dos personas. Los trámites se enredaron por los terrenos cuyas cesiones no estaban claras y la escritura definitiva no se entregó hasta julio de 1910; para entonces ya se construía el palacio de La Magdalena, en Santander. Cortegada quedó despoblada y convertida en coto de caza. Pasó al Estado en 1931, volvió a manos de la familia real en 1958, fue vendida en los años setenta a una inmobiliaria con proyecto urbanizador, se incluyó en el Parque Nacional en 2002 pese a seguir siendo propiedad privada y fue expropiada en 2007, justo al cumplirse el siglo de aquella donación. La villa entregó una isla habitada para conseguir un palacio; recuperó, cien años después, un bosque sin vecinos.
La visita está regulada en consecuencia. El acceso se organiza mediante grupos acompañados por guías acreditados por el parque, con cupos diarios de visitantes, y la autorización la tramita la empresa que presta el servicio; quien llega en embarcación propia necesita permisos de navegación y de fondeo expedidos por el Parque Nacional, con un límite diario de fondeos. No son trámites decorativos: el laurel de Cortegada sobrevivió precisamente a la despoblación, y el archipiélago funciona además como zona de reserva.
Qué queda visible
Un paseo marítimo une hoy Vilagarcía con Carril, y en agosto la villa se llena para la Festa da Auga, que es la imagen que muchos visitantes se llevan del municipio. Conviene recorrer ese mismo frente con otra clave. En unos pocos kilómetros de orilla están el puerto que se declaró de interés general en 1888 y sigue moviendo carga diversa, la vía que en 1873 convirtió a Carril en la salida al mar de Compostela, los parques de cultivo que parcelan la arena desde hace un siglo y una isla que estuvo a punto de ser palacio y acabó siendo bosque protegido. Nada de eso es escenografía: son funciones que se instalaron una sobre otra sin borrarse del todo. El ejercicio más útil, al llegar, es mirar la bajamar y contar cuántos trabajos distintos caben en la misma orilla.
Referencias
- Autoridad Portuaria de Vilagarcía de Arousa — Historia — origen del puerto en Carril, declaración de interés general en 1888, muelle de Hierro (1890), embarcadero de 1893, muelle del Ramal (1903), plan de 1911, obras de 1954 y 1968, muelles de Ferrazo y Comboa, terminal de contenedores (2008), muelle Comercial y puesto de inspección fronteriza (2012), separación entre puerto comercial y puerto ciudadano.
- Enciclopedia Galega Universal (Xunta de Galicia) — Vilagarcía de Arousa — jurisdicciones del Antiguo Régimen, ayuntamientos de 1835, real orden de 1912 y fusión de 1913, colmatación sedimentaria de la ría y autorización de comercio con América y Europa en 1814.
- Parque Nacional marítimo-terrestre das Illas Atlánticas — Historia y patrimonio de Cortegada — donación de Alfonso II en el siglo IX, foro eclesiástico desde 1526 y hospital lazareto, poblado junto al muelle, donación a Alfonso XIII el 19 de agosto de 1907, diecisiete familias residentes, escritura de 1910, coto de caza, titularidad durante la República, retorno en 1958, venta a una inmobiliaria, inclusión en el Parque Nacional en 2002 y expropiación en 2007.
- Parque Nacional marítimo-terrestre das Illas Atlánticas — Archipiélago de Cortegada — superficie del archipiélago, carácter estuarino y fondos arenosos aprovechados para el cultivo de bivalvos, bosque de laureles y aldea abandonada, robledal de melojo de Malveira Grande, régimen de visita con guías acreditados, cupos diarios y permisos de navegación y fondeo.
- Parque fluvial de Santiago — El primer ferrocarril — entrada en servicio el 15 de septiembre de 1873, 42 kilómetros entre Cornes (Conxo) y Carril, condición de primera línea construida y explotada en Galicia.
- El Correo Gallego — Cornes-Carril, la primera línea ferroviaria gallega — impulso de la Sociedad Económica de Amigos del País y del Ayuntamiento de Santiago, objetivo de dotar a Compostela de salida al mar.
- Parquistas de Carril — Historia de los parques de cultivo — viveros de ostra vendidos en Santiago y Padrón a mediados del siglo XIX, paso al cultivo de almeja en los años veinte y marcado de los viveros con piedras y palos.
- Agrupación de Parquistas de Carril — anuncio de la Dirección Xeral de Pesca de 2019 sobre el otorgamiento de concesiones de parques de cultivo de moluscos en Carril.
- Diario de Arousa — Una historia entre la convivencia y el desencuentro — carácter conservero de Vilaxoán, peso portuario de Carril y efecto del ferrocarril sobre Vilagarcía antes de la fusión.
- Mancomunidade do Salnés — pertenencia de Vilagarcía de Arousa a la comarca de O Salnés.
- O Salnés — portal turístico comarcal — recursos turísticos oficiales del concello dentro de la comarca.