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Galicia es igual en un valle del interior que en una ría, ni una comarca ganadera se explica con las mismas claves que un puerto atlántico. En esta sección recorremos pueblos, aldeas, comarcas y paisajes gallegos entendiéndolos como lo que son: sistemas donde la geografía, la historia, el clima, el patrimonio y el trabajo de la gente se han ido superponiendo durante siglos. Menos catálogo de lugares que visitar y más explicación de por qué cada sitio llegó a ser como es, qué conserva de sus capas anteriores y qué conviene saber antes de llegar.

16 entradas

  1. Portomarín, la villa que subió la cuesta

    Portomarín se explica desde el Miño: una villa trasladada por el embalse, con arquitecturas reconstruidas, memoria sumergida y el Camino Francés atravesando su nueva geografía.

  2. Cee, al fondo de la ría

    Cee ocupa el fondo de la ría de Corcubión y cambia de carácter entre la villa de servicios, el puerto de Brens, A Ameixenda, Caneliñas y el paisaje rural y jacobeo de Lires.

  3. Quiroga, entre la roca y el Sil

    Quiroga se recorre desde el Sil hacia la roca, la minería, la alta montaña y los cultivos que han organizado el territorio y sus formas de trabajo.

  4. Carnota: Todo cabe en una mirada

    Carnota se recorre entre el granito de Monte Pindo, el sistema dunar y las marismas, los núcleos agrarios y el trabajo marítimo de Lira, en un paisaje donde geología, protección y usos humanos se superponen.

  5. O Ézaro: el agua que cae al mar y quién decide cuánta

    La cascada del Xallas cae sobre el Atlántico al pie del monte Pindo, pero su caudal se decide en una presa situada río arriba. Estuvo seca entre 1986 y 2000, se abría por horas hasta 2011 y desde entonces corre a diario por obligación legal. Qué condiciona la visita y cuándo tiene realmente agua.

  6. Corrubedo: cómo funcionan la duna móvil y las lagunas de Carregal e Vixán

    El complejo dunar de Corrubedo se mueve: el viento del suroeste eleva la arena hasta la cresta y la deja caer tierra adentro, la vegetación fija lo que antes volaba y las dos lagunas del parque, una dulce y otra salobre, funcionan con reglas opuestas. Las mediciones de las últimas décadas explican por qué está prohibido pisar la duna.